Pocas ciudades pueden presumir de tener una oferta museística tan completa y variada como Barcelona. En anteriores posts ya repasamos algunos de los principales museos de la ciudad, pero en este artículo queremos ir un paso más allá y descubrir los museos barceloneses más sorprendentes, aquellos que nos suelen salir en las guías de viajes o que quedan fuera de los grandes circuitos turísticos, pero, sin embargo, sorprenden al visitante. Toma nota si quieres descubrir exposiciones que te dejarán con la boca abierta:
-. Museo del Chocolate: la propuesta más dulce de este post es, sin duda, la que sugiere una visita al Museo del Chocolate de Barcelona, sólo apto para los más golosos porque incluso hasta la entrada, es comestible. Se trata de un equipamiento, impulsado por el gremio de pasteleros de la ciudad, que realiza un recorrido por los orígenes del chocolate, su llegada a Europa, sus múltiples posibilidades culinarias y su papel en el tejido económico de la ciudad condal. Ubicado en el antiguo convento de San Agustín (en Ciutat Vella), el museo cuenta con una exposición de maquinaria, un área audiovisual, una zona con exposiciones y, como no podía ser de otra manera, una tienda-cafetería donde degustar el producto que le da nombre. Además, organiza frecuentemente interesantes actividades, como maridajes de chocolates con otros productos o catas con música clásica, entre otros.
-. Museo del Perfume: es probablemente uno de los museos de la ciudad condal que más desapercibidos pasan para los turistas, ya que no suele aparecer en guías o rutas. No obstante, su fondo cuenta con más de 5.000 piezas entre frascos antiguos y modernos, etiquetas y publicidad, entre otros. Situado en el número 39 del célebre Paseo de Gracia, se inauguró a principios de la década de los sesenta con el propósito de mostrar al público la evolución de los frascos y recipientes para perfumes. En sus vitrinas se exponen recipientes egipcios, griegos, etruscos, romanos y árabes, así como también esencieros, perfumadores y frascos para perfumes de todas las épocas, incluyendo las más modernas creaciones de los perfumistas de hoy.
-. Museo Erótico: es una opción alejada de los grandes circuitos de masas, pero no por ello menos interesante. Este pequeño museo dedicado al erotismo se ubica en plena Rambla y justo enfrente del mercado de la Boquería, dos de los principales iconos turísticos de Barcelona, por lo que podemos aprovechar nuestra visita para acercarnos al también llamado Museu de l’Eròtica. Las más de 800 piezas que forman su colección permiten un acercamiento al mundo de la sexualidad desde diferentes vertientes: antiguas civilizaciones, erotismo oriental, kama Sutra hindú, cultura pin-up, tradición fálica, el erotismo en la Europa de los siglso XIX y XX… Además, cuenta con un jardín erótico y, como curiosidad, puede verse una video colección de películas eróticas rodadas a principios del siglo XX por encargo del rey Alfonso XIII.
-. Museo de la Moto: una visita ineludible para los amantes de las dos ruedas. Otro punto extra: este museo, que tiene otra sede en la población leridanda de Basella, se ubica en los bajos del antiguo convento de Sant Felip Neri, en la plaza del mismo nombre, en pleno Casco Antiguo de la ciudad. El edificio tiene pues un gran valor en si mismo, al que habría que sumarle haber sido el lugar de oración de Antoni Gaudí. Los amantes de las motos podrán encontrar en este espacio una colección permanente de motocicletas de diferentes épocas, así como exposiciones temporales.
-. Museo de las Ilusiones: ilusiones óptimas, juegos visuales y un espacio donde grandes y pequeños pueden interactuar y ser protagonistas de escenas fantásticas y aventuras increíbles sin moverse del sitio. El Museo de las Ilusiones de Barcelona es el primer espacio concebido en toda Europa donde cada sala del museo está pintada y pensada para que os inmerséis en diversos temas y paisajes: os podréis encontrar bajo el mar junto a una tortuga, abriendo la puerta a unos monstruos fantásticos o a punto de salir disparados de un cañón como un hombre bala de un circo.
Y lo mejor de todo: son de los pocos museos en los que las fotos no sólo están permitidas sino que ¡serán totalmente diferentes a otros museos!
-. Museo de Cera: los museos de cera son un clásico en las principales ciudades europeas y Barcelona no es una excepción. Ubicado en la Rambla, la artería más turística de la ciudad, ofrece una interesante colección de personajes y escenarios que no puedes perderte. Cuando salgas, puedes prolongar la mágica sensación en El Bosc de les Fades, un café decorado como un bosque encantado, donde no falta detalle, incluido un gran árbol coronando la estancia.
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